ago 07

Crónica desde Bolivia 

El tres de agosto nos despedimos de Perú y cogimos el bus hacia Puno. De allí cruzamos la frontera con otro bus hasta Copacabana, en la parte boliviana del lago Titicaca. Ya en la frontera nos dimos cuenta de que habíamos elegido un mal día para llegar. Ese fin de semana era la fiesta grande de Copacabana. Hay frontera abierta para los peruanos y aquello era un caos. Nos costó encontrar un hotel en el pueblo. Por la tarde visitamos la isla del Sol y volvimos a cenar a Copacabana. El lago Titicaca es precioso. Desde Puno habíamos visto el amanecer en el lago, y desde Copacabana vimos atardecer. Al día siguiente decidimos huir a La Paz.

Fue una locura intentar subir al bus. Mientras esperábamos robaron a un montón de gente; vamos, que se pusieron las botas con tanto turista allí apretado. Cuando ya estábamos camino de La Paz, nos tocó bajar del bus en el estrecho de Tiquina para cruzar el Titicaca. Allí unas irlandesas que iban en el bus pidieron a Jorge que les ayudara a explicar al policía de migración que no tenían el pasaporte porque se lo acababan de robar en Copacabana y no les había dado tiempo a poner la denuncia. El policía no quería dejarlas pasar y de repente decidió que Jorge le había hablado "alto". No sabemos como, otro policía pidió a Jorge que se acercara porque iban a esposarle y meterle preso 8 horas. La situación fue de lo más curiosa: la irlandesa nerviosísima al ver las esposas, pensando que era por su culpa; Jorge alejándose a pasitos con las manos en los bolsillos para que no lo engancharan...Cuestión, que Jorge prudentemente decidió no abrir más la boca, ya que dijera lo que dijera los policías ya se habían puesto chulos, así que me tocó a mi hablar con los dos policías y "pedir perdón en nombre de mi esposo". Al fin nos dijeron que nos subiéramos a la barca y nos largáramos y allí se quedaron las dos irlandesas. Más tarde nos reunimos con ellas al otro lado (al final rellenaron unos papeles y les dejaron pasar) y se lanzaron a abrazarnos y a darnos las gracias. ¡Menuda historia!

Crónica desde Bolivia,
Al fin llegamos a La Paz. A mi me pareció una ciudad curiosa, metida en una olla, donde pagas por el oxígeno ya que los ricos viven en la parte más baja y los pobres en El Alto, a 4000 metros.

Lo más impresionante es ver desde la ciudad los picos de la Cordillera Real, como el Illimani o el Huaina Potosí. Me impresionó ver la pobreza que hay en El Alto, sus casas de adobe y edificios de ladrillo con los huecos de las ventanas, pero muchas sin cristales.
Para Jorge fue emocionante volver a esta ciudad once años después.
Nos quedamos allí dos días y aprovechamos para visitar a unos amigos de mis padres, Amparo y Santiago, que llevan más de 11 años viviendo allá con sus hijos. Lo pasamos genial con ellos e hicieron que nos sintiéramos en familia.
El martes día 7 viajamos de noche a Potosí. Dormimos bastante mal, pero a las 6 de la mañana ya estábamos en la ciudad. Decidimos no visitar las famosas "minas de Potosí", donde siguen trabajando niños y en condiciones lamentables todavía, pero vimos desde la ciudad el famoso Cerro Rico, que sigue sacando plata desde hace 400 años. Aprovechamos para visitar la Casa de la Moneda, callejeamos un rato y a mediodía ya estábamos otra vez en el bus camino de Uyuni.

199 días de viaje

ago 13

Crónica del Salar de Uyuni 

Llegamos de Potosí a las 7 de la tarde después de un viaje horrible por pista de tierra en el que tuvimos que amotinarnos porque el conductor se negaba a parar ni para ir al baño... ¡¡en 7 horas de viaje!!

El pueblo de Uyuni no tiene ningún encanto y hacía mucho frío. Para colmo se fue la luz en el pueblo. A pesar de todos los inconvenientes conseguimos terminar de contratar el viaje de tres días por el Salar de Uyuni, a la luz de las velas.
Al día siguiente salimos a las 11 de la mañana hacia el Salar. Nos tocó en el mismo jeep con tres franceses y Nacho, un chico muy majo de Jaca. Por supuesto, nuestro jeep era súper antiguo y no cerraba la puerta del copiloto. Empezamos la excursión por el cementerio de trenes. De allí fuimos al salar. Lo imaginábamos impresionante, pero fue más espectacular aún cuando lo vimos en directo. A pesar del día nublado, la blancura de la sal nos dejaba ciegos y la extensión del salar era inalcanzable. En algunos puntos se divisaban a lo lejos  algunos volcanes.

Paramos a comer en la isla del Pescado (o Inkawasi). Está formada por corales y piedras volcánicas y en ella crecen cáctus de más de mil años. Disfrutamos todo lo que pudimos de las vistas y nos fuimos a dormir la primera noche a Chuvica, un pueblecito al borde del salar. Allí comprobamos que el supuesto "hotel confortable" que prometía la agencia no era tal, y allí estábamos 18 personas con un solo baño que por supuesto no funcionaba. Ya podéis imaginar cuál era la temperatura exterior y la ilusión con que íbamos desfilando fuera para hacer nuestras necesidades. Lo peor fue que unas canadienses descubrieron que el "hotel confortable" estaba un poco más arriba  y que sí había espacio para nosotros. Parece que los chóferes habían hecho su negocio con la gente de nuestro "hostal"...

Al día siguiente nos despertamos a las 6 de la mañana y después de ver el amanecer y desayunar algo nos pusimos en marcha. Pinchamos dos veces esa mañana y otro coche tuvo que dejarnos su rueda de repuesto. Nos acercamos a ver el volcán Ollagüe, que hace frontera con Chile. Es uno de los volcanes que permanece activo, aunque sólo escupe algo de humo de vez en cuando. De allí fuimos bajando hacia las lagunas: Cañapa, Hedionda, Honda... allí pudimos ver algunos flamencos a pesar de ser invierno y deleitarnos con los olores de la laguna Hedionda.

También vimos el árbol de piedra, una formación impresionante. La siguiente parada fue la laguna Colorada. Un poco más allá aparecieron los barracones donde supuestamente íbamos a dormir esa noche. Allí tuvimos la mejor sorpresa del viaje: no había habitación para nosotros. Los dos coches que íbamos juntos, doce personas en total, nos quedamos tirados porque parece que Cristóbal, nuestro chofer pirata,  no había reservado habitaciones. Su solución fue decirnos que ocupáramos por la fuerza dos habitaciones reservadas para otro grupo que aún no había llegado. Ya de noche y a 4200 metros de altitud, la posibilidad de dormir en la calle empezó a preocuparnos y hubo momentos de tensión. Tres horas después, cuando ya todos los grupos habían cenado y descansaban, conseguimos localizar dos habitaciones de seis personas y conseguimos meternos todos. El chofer se libró de un linchamiento por los pelos.

A la mañana siguiente nos enteramos que la temperatura llegó a los -18º C. Al amanecer vimos los géiseres y cruzamos la frontera de Chile camino de San Pedro de Atacama.
San Pedro es un pueblo súper turístico y sobretodo caro. Todas las casas son de adobe y de una sola planta. Ayer fuimos al desierto, vimos la Cordillera de Sal, el Valle de la Muerte y el atardecer en el Valle de la Luna. Fue espectacular.
Esta tarde cogeremos unas bicis y nos iremos al cañón del Diablo.
La siguiente crónica ya será desde Argentina, camino de las cataratas de Iguazú y de Brasil.
Un saludo a todos.

205 días de viaje

ago 20

Crónica de Argentina... o de los buses argentinos

Desde la última vez que escribimos han pasado unos cuantos días, y hemos hecho unos cuantos kilómetros. Primero cruzamos desde San Pedro de Atacama a Salta, por una carretera que llegaba casi a los 5000 metros de altitud (ya es lo normal para nosotros) y después bajamos a Salta... por fin estábamos a menos de 3500 metros, después de 20 días.

En Salta pasamos un día y medio con Nacho, nuestro compañero de jeep en el Salar de Uyuni y desde entonces inseparable...

Jorge y Nacho en el cutrerio de Chuvica

Pero todo tiene un final, y el viaje de Salta a Tucumán fue el último que hicimos juntos.

Desde allí él se fue a Córdoba y nosotros salimos hacia Puerto Iguazú, en el que hasta ahora ha sido nuestro récord de permanencia en un bus: ¡¡¡21 horas...!!! Y la verdad es que no se nos hizo tan pesado. Aprovechamos para ver 3 pelis malas, dormir un montón y acabarnos un libro en un día...

Al llegar a Puerto Iguazú el clima era malo, y sigue malo. Y como nosotros queremos ver las cataratas con buena luz hoy hemos ido a Paraguay (cruzando Brasil) y hemos visitado el tercer mercado de tecnología más importante del mundo, eso sí, con un ambiente en sus calles poco tranquilizador. Nos advirtió todo el mundo que no nos quedásemos al oscurecer ni locos, así que hemos visitado un par de grandes almacenes y nos hemos vuelto a Argentina. Ni en Brasil ni en Paraguay nos han sellado el pasaporte... no sabemos muy bien cómo controlan aquí el movimiento de la gente.

Mañana y pasado veremos las cataratas y esperamos poder coger (agarrar, que dirían aquí) un bus que nos lleve a Curitiba el martes por la tarde...

Si todo va bien nuestra próxima crónica será desde casa de Irivan y Marcia.

¡¡¡Hasta entonces!!!

212 días de viaje

ago 21

Crónica de Iguazú

Y es que no nos podemos quejar de lo que estamos viendo en este viaje. Después de ver el Salar de Uyuni y el Desierto de Atacama, ahora hemos podido hartarnos de agua en las Cataratas de Iguazú y además desde los dos lados: el argentino y el brasileño.

Hemos pasado 3 días en Puerto Iguazú, pero hasta ayer no fuimos a las cataratas (hasta entonces hacía muy mal tiempo) y ayer el día empezó con mala pinta. Pero por suerte se fue arreglando, porque una de las actividades que hicimos fue un paseo en barca a motor hasta mojarnos con las aguas que caían de uno de los saltos... ¡¡impresionante!!

Parque Nacional Iguazu

Empezamos el día viendo la Garganta del Diablo, después fuimos andando por las pasarelas que hay por todo el parque, y a mediodía hicimos el paseo en motora. Más tarde cruzamos a la isla San Martín y desde allí fuimos corriendo para coger el último tren a la Garganta del Diablo, para despedirnos de las Cataratas con las vistas más impresionantes.

Por la noche, para despedirnos de Argentina, nos tomamos un par de bifes de chorizo que nos supieron a gloria y nos dejaron muy buen recuerdo de los asados que hemos tomado aquí (esperamos que no pase mucho tiempo antes de que volvamos).

Esta mañana hemos cruzado a Brasil (por fin, ¡¡el último país de la lista que escribimos hace tantos meses!!).

Como no sabíamos a qué hora salían los buses a Curitiba hemos ido a la terminal y a punto hemos estado de coger el que salía a las 12, pero no habríamos podido ver las cataratas desde el lado brasileño. Pero el buen consejo de Marcia nos ha convencido y lo hemos cambiado para las 21:30, así que nos hemos ido a disfrutar de las cataratas desde Brasil.

Nos ha encantado, las vistas son impresionantes, y se equivocaban los que nos dijeron que no valía la pena ir después de ver el lado argentino. Nosotros recomendamos visitar las dos, desde luego, y el orden que cada uno lo elija.

La vista desde el lado brasileiro ha sido en un principio de panorámicas y ha terminado mojándonos de lo cerca que estábamos de la Garganta del Diablo.

Como diría Irivan: ¡¡¡es una cosa imperdível!!!

Ahora ya estamos en Foz de Iguaçu, dentro de un ratito cenaremos y después tomaremos el bus que nos llevará a Curitiba (nuestra última paliza de bus, se supone), pero sólo son 9 horas, y eso no es nada comparado con las 21 del otro día.

Mañana nos despertaremos en Curitiba y por fin nos encontraremos entre amigos...

Que ganas tenemos de ver a Irivan y Marcia (no pudo ser en Kathmandú, pero ahora no os escapáis).

Un abrazo a todos. La próxima crónica desde casa de Irivan y Marcia.

213 días de viaje