jun
14
Crónica desde India ¡¡Ya estamos en India!!
Tras el madrugón de esta mañana hemos tenido que pelearnos para entrar en el aeropuerto, pues se había hecho una cola de campeonato... El vuelo ha sido cortito y cómodo, excepto a la hora de hacer la aproximación, que parece que le han dado los mandos al novato y no hacía más que pegar bajones y girar bruscamente... Los pasajeros nos mirábamos y no sabíamos si reír o llorar...
Al final ha aterrizado suave como la seda... se ve que el capitán le ha quitado los mandos al de prácticas.
Al llegar a Delhi nos ha recibido un calor sofocante, pero un poco menos de lo que yo esperaba. Paula me odia porque no me quejo como ella, que parece que esta un poco aplatanada, pero creo que es porque no es demasiado húmedo y lo llevo mejor... En cualquier caso en Vietnam lo pasamos peor.
Hemos cogido un taxi para ir al aeropuerto de vuelos internos para comprar un billete a Leh y al llegar el taxista nos ha dicho que había huelga y no podríamos reservar el billete allí. Así que hemos decidido ir a la ciudad a buscar hotel, pero el taxista ahora nos pedía una burrada. Le hemos rebajado a un tercio de lo que pedía, pero luego se ha enfadado y nos ha dejado en la parada de taxis. Era el típico majete que va a sablar a los turistas, y al ver que no iba a hacer negocio con nosotros ha preferido ir a buscar a otros incautos.
Después otro taxista mucho más majo nos ha llevado a la ciudad.
Hemos encontrado habitación rápidamente en un hotel en reformas pero limpio y con aire acondicionado (que no va a parar en todos los días que estemos aquí) y hemos descansado un poco.
Después ha empezado la odisea de encontrar vuelo a Leh, sorteando a las agencias piratas que nos cobran un 25 % más de comisión, la del gobierno donde todos parecen más interesados en charrar con los amigos y mandarnos a otra agencia que en currar y a los "encontradizos" de la calle que nos ofrecen billetes baratísimos y que en la guía tienen fama de cobrarte y no darte billete... Muy majetes todos. Por fin hemos encontrado una sucursal de Jet Airways, la compañía que lleva a Leh y nos han vendido el billete... Un poco mas caro de lo que pensábamos, pero la otra opción era 3 días de bus por carreteras de montaña... Tal vez a la vuelta.
Mañana pasearemos un poco por Delhi, tanto como nos deje el calor y de madrugada nos iremos al Laddakh... Ya os contaremos desde allí.
¡Un abrazo a todos!
158 días de viaje
jun
17
Crónica desde Leh (Ladakh)Qué contentos estamos de la decisión que tomamos. Fue duro descartar Rajastan porque teníamos bastante ilusión, pero ahora todo se ve distinto desde Ladakh. ¡Gracias a Juan Carlos e Inma, que nos lo recomendaron!
De nuestro segundo día en Delhi sólo contaros que cuando nos decidimos a desafiar el calor y salir a visitar la Vieja Delhi, nos encontramos con una tromba impresionante de agua que nos hizo volver corriendo al hotel. El monzón es lo que tiene. Tras armarnos de valor y de nuestro pequeño paraguas salimos a pasear o mejor dicho chapotear por el Main Bazar. Lo bueno fue que con el chaparrón la temperatura bajó bastante y pudimos disfrutar de un "banana lassi" de lo más a gusto en una terraza cubierta. De vuelta al hotel nos encontramos con una vaca sagrada que nos dejó alucinados... ¡nunca habíamos visto una vaca de ese tamaño! ¡Parecía un elefante!

Ayer salimos de nuestro hotel en Delhi a las 4:30 de la mañana. En el camino al aeropuerto pudimos comprobar la dura realidad de mucha gente en este país, decenas de indios durmiendo en las aceras, en las rotondas, en los asientos de sus ricksaws...
La llegada a Leh fue espectacular. Desde el avión tuvimos vistas impresionantes de montañas y fértiles valles. Nada más aterrizar nos sorprendió la cantidad de militares que había. Se nota que estamos pegados a Pakistán y a Tibet (China).
Al salir del aeropuerto nos llevamos una agradable sorpresa; nos esperaba Phuntsog, un amigo de Jesús Calleja que Jorge, Haya y David conocieron en Everest 2005. Le escribimos desde Delhi avisándole de que íbamos al Ladakh y se presentó en el aeropuerto para recogernos. Se está portando fenomenal con nosotros; nos acompañó al hotel y nos ayudó a organizar los próximos días. En cuanto le dijimos que queríamos ir al valle de Nubra, cerca de la frontera, en unas horas nos había conseguido los permisos. Nos está gestionando el trekking que queremos hacer porque hace falta caballos. Aquí todo es muy diferente a Nepal. No hay lodges en los que parar a dormir, hay que ser autosuficiente porque tampoco puedes esperar comprar nada en las pocas casitas que se encuentran, ya que aquí la gente cultiva lo justo para la supervivencia de la familia.
Acabamos de llegar, pero ya sabemos que no será la última vez que visitemos el Ladakh y Cachemira...Imaginad: La cordillera del Karakorum al norte, los montañas del Zanskar al sur y más al sur aún la cordillera del Himalaya...
La ciudad de Leh es la capital de la región. Aquí conviven musulmanes y budistas en armonía. Es curioso estar contemplando el monasterio o gompa budista y escuchar de repente la llamada a la oración desde la mezquita...

Hoy hemos visitado los monasterios de Thiksey y Shey. El que más nos ha gustado ha sido el primero. El gompa está encaramado en la montaña y bajo él hay un montón de casas encaladas. Hemos visto una estatua gigante del buda Maitreya, la antigua biblioteca, frescos preciosos con influencias hindús, la sala donde se celebra la puja...
La ida la hemos hecho en autobús local, una hora bien apretaditos pero por menos de 90 pesetas. A la vuelta nos ha tocado esperar un rato porque no pasaba ningún bus, pero al final nos ha recogido un monje en su coche y nos ha acercado a la ciudad.
Si todo va bien, mañana iremos al valle de Nubra. Dormiremos en Diskit y visitaremos Hunde para poder montar en camellos bactrianos (de dos jorobas). Seguro que montar en camellos por las dunas viendo las montañas nevadas a lo lejos tiene que ser una buena experiencia, ¿no creéis?
Antes del trekking volveremos a Leh y os contaremos más aventuras.
Un abrazo.
Jorge y Paula.
161 días de viaje
jun
20
Crónica del Valle de NubraAcabamos de volver del valle de Nubra (Valle Verde, en ladakhi), y aún estamos un poco atontados por los cambios de presión. Para ir al valle de Nubra se pasa por la carretera más alta del mundo, superando el puerto de Khardung La, de 5500 metros.

Se sale de 3500 metros y se llega a 5500 en dos horas, y en dos horas más se vuelve a bajar a 3200 metros. Y yo estoy con un embote de cabeza que no veo ni las teclas...
La cuestión es que hace un par de días salimos de Leh, en un taxi todo terreno lleno de ladakhies que nos miraban raro y empezamos a subir el puerto. Hay que pasar dos controles del ejército, y en el valle de Nubra tenemos acceso sólo hasta cierto punto. A partir de ahí sólo pueden pasar los indios, está demasiado cerca de la Línea de Control que separa India de Pakistán. Por suerte desde hace unos años las relaciones entre los dos países están mejor que antes.
Llegamos a Diskit, a 3200 metros y encontramos un hotel estupendo bien barato. Además, el agua caliente la suministraban por cañerías, no por cubos como en la mayoría de lodges. En estos valles tienen un problema en invierno, y es que el agua se les congela, de manera que el gobierno les suministra agua en camiones cada dos días, porque los arroyos de los que se abastecen en verano están congelados.
En Diskit vimos el impresionante Gompa, de más de 500 años de antigüedad, y la residencia donde pasa algunos veranos el Dalai Lama.
Al día siguiente por la tarde nos fuimos hacia Hunder, el pueblo-limite para extranjeros. Antes de llegar nos desviamos para ver lo más interesante de este valle: una zona de dunas muy parecidas a las del Sahara donde residen algunos ejemplares de camellos bactrianos, los que antiguamente realizaban la Ruta de la Seda.
Es muy impresionante pensar que antiguamente viajaban por estos valles las caravanas de camellos entre China y Occidente...
Estuvimos un buen rato con los camellos, que nos parecieron bastante más grandes que los que habíamos visto en Túnez. Además, a algunos aún les quedaba algo de pelo. Como en invierno hace mucho frió tienen pelo, que van perdiendo en verano.
También son diferentes a los de Túnez en que estos tienen dos jorobas. Pero hay una cosa en la que se parecen un montón: ¡¡son feos a más no poder!!

Esta mañana hemos cogido otro taxi que nos ha llevado dando tumbos durante 5 horas y nos ha traído a Leh un poco machacados, pero contentos porque dentro de un par de días empezaremos un trekking por los valles cercanos a Leh.
Bueno, de momento eso es todo desde Leh. Dentro de unos pocos días sabréis más de nosotros.
Por cierto, Paula se quiere vengar de mi. Como en su cumple le tocó andar 20 km por las Torres del Paine ha dicho que en el mió tenemos que estar de trekking, así que el día 25 celebraré mi cumple pateando... sin mochila, espero.
¡¡Un abrazo a todos!!
164 días de viaje
jun
29
Crónica del trekking del LadakhHola a todos. Posiblemente esta será la última crónica antes de veros en Valencia el próximo martes. ¡¡No queda nada!!
El día 24 salimos de Leh. Contratamos un taxi que nos llevó hasta Lamayuru pasando por varios monasterios. Primero apareció el gompa de Basgo recortado en las montañas. Después visitamos uno de los más antiguos de la zona; el gompa de Alchi. Tiene unos frescos budistas preciosos, del siglo XI. Parece que se salvó de las invasiones islámicas gracias a estar escondido en un valle y no en lo alto de las montanas como el resto. Más tarde nos desviamos al gompa de Rizong, al que se llegaba después de bastantes curvas.
Al fin, después de seis horas de pegar saltos en la furgoneta, llegamos a Lamayuru. Su gompa es uno de los más impresionantes, construido sobre pináculos.

Allí debíamos contactar con el "pony-man", el hombre encargado de acompañarnos en el trekking con dos burros. La negociación fue dura, porque nos pidió un precio más alto de lo que nos habían dicho en Leh, pero al final hubo que ceder porque el hombre era de lo más cabezón y jugaba con la baza de que nosotros no estábamos seguros de encontrar más burros en Wanla, donde dormiríamos esa noche. Aun así el precio fue razonable y quedamos con él para el día siguiente. En Wanla nos despedimos del taxista y acampamos en uno de los campings del pueblo. Al día siguiente el arriero apareció a las 7 de la mañana con los burritos y después de cargarlos nos pusimos en marcha.

La primera jornada se hizo larga, tardamos seis horas en llegar a Hinju, y a pesar de que no había grandes desniveles, nos costó acostumbrarnos al fortísimo sol y a la altitud. Este trekking es muy alto, nunca bajamos de 3200 metros y llegamos a 4900 m.
En cuanto empezamos a caminar, todas las dudas sobre la belleza de estos paisajes tan áridos desaparecieron. Pronto empezamos a apreciar las montanas que nos rodeaban y las pequeñas manchas verdes que se forman en los valles siguiendo los cursos de los ríos. Nos acostumbramos a no tener ni un árbol a la vista.

Lo que más hemos disfrutado es la Soledad. No nos hemos cruzado a ningún turista en los cuatro días de trekking, y apenas hemos visto lugareños. Tan sólo las montañas, los burros y nosotros. El arriero se llamaba Stanzing, pero nosotros lo bautizamos como "Filemón" porque tenía el flemón más grande que hemos visto nunca. A los burros les llamamos "Platero" y "Yo". Con Filemón congeniamos bien pero su inglés se limitaba a unas cuantas palabras y nuestro ladakhi a una ("Jule" significa por favor, gracias, de nada, hola y adiós, así que es la única que aprendimos); esto hizo que la comunicación no fuera muy fluida.
Nada más acampar en Hinju aparecieron los niños del pueblo que se pasaron un buen rato curioseando alrededor de la tienda. Por la tarde se acercaron los hombres a fumar con Filemón y a cobrarnos el "peaje" del valle, y a la hora de la cena vinieron las mujeres a sentarse junto a la cocinilla y observar como nos las apañábamos.
Al día siguiente subimos el collado de Konzen La, de 4900 metros. El esfuerzo se vio recompensado con unas vistas increíbles del valle por el que vinimos el día anterior.

Esa noche dormimos antes de llegar al pueblo de Sundah Chenmo. Los habitantes de este pueblo son prácticamente autosuficientes; ¡viven entre dos collados de más de 4500 metros!.
La siguiente jornada prometía ser de "descanso", pero Filemón y los burros decidieron atajar subiendo otro "pequeño" collado (4200 m), así que nos tocó seguirlos. Esa noche acampamos en la base del último collado, y muy cerca de una zona de pastoreo de yaks. Advertidos por Filemón, escondimos bien toda la comida para evitar sorpresas.
El ultimo día nos despertamos a las 5 de la mañana y en una hora y media subimos el Dun Dun La. Desde lo alto vimos el valle del Zanskar y hacia atrás todo el valle de Sundah Chuu y el Konzen La.

La bajada hasta Chiling se hizo larga, y las montañas nos despidieron con ratos de lluvia. En el pueblo nos despedimos de Filemón y sus burros y nos acoplamos a un Pick-up que nos acercó 28 km y nos dejó en un cruce tirados con todos los trastos bajo un sol de justicia. Por suerte a los cinco minutos apareció un taxi-jeep que nos llevo a Leh en una hora.
Ahora seguimos en Leh, esperando que llegue el día 1 para coger el vuelo a Delhi.
¡Ya no queda nada para vernos!
173 días de viaje